La verdadera batalla de macri: una pulseada contra el último medio siglo de historia económica

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Por Juan I. Fernandez

 

Finalmente el oficialismo logró imponerse en la Cámara Alta, y con 54 votos a favor y 16 en contra, consiguió el apoyo necesario para convertir en Ley el acuerdo para el pago a los fondos buitres. Se derogaron de esta manera las leyes Cerrojo y de Pago Soberano, lo cual era una exigencia del juez Thomas Griesa para levantar las sanciones a la Argentina que le impedían pagar su deuda reestructurada. Por otro lado, se autorizó una emisión de deuda de USD 12.500 millones para realizar el pago. Esto significa que el Gobierno queda habilitado para pagar a holdouts antes del 14 de abril, de acuerdo a la fecha acordada entre ambas partes ante la justicia norteamericana.

Si bien resultó notable el apoyo que recibió el interbloque Cambiemos de parte del peronismo disidente y de los bloques de los partidos provinciales, más llamativo fue que 26 de los 42 integrantes del bloque del Frente Para la Victoria votaran a favor de la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo. Este apoyo resulta vital para el presidente Macri en su objetivo de consolidar la gobernabilidad, algo que no estaba garantizado hasta hace poco tiempo.

Desde el punto de vista estrictamente económico, se espera que el fin del conflicto con los holdouts tenga consecuencias positivas para el país. Se analizan a continuación los cinco puntos más importantes que sustentan este augurio.

  1. La Argentina volverá a acceder a los mercados de capitales a un menor costo. Este beneficio no sólo será para el gobierno nacional, sino también para los gobiernos provinciales y para el sector privado. El financiamiento a tasas razonables puede ser clave para reactivar la inversión, que lleva 4 años de virtual parálisis luego de la implantación del cepo cambiario.

 

  1. Numerosos programas provinciales de inversión en infraestructura serán viables a partir del financiamiento externo. La actividad de la construcción se encuentra con un primer trimestre de 2016 muy duro en materia de actividad, por lo cual contar con nuevas fuentes de financiamiento resultará fundamental para reactivar el sector y generar empleo.

 

  1. La salida del default técnico promueve una mejora en las relaciones de nuestro país con organismos multilaterales de crédito como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Argentina deberá desembolsar a lo largo de 2016 no sólo lo correspondiente al pago a los holdouts, sino también todos los pagos de deuda reestructurada que fueron oportunamente bloqueados por Griesa. El acceso a financiamiento a través de estos organismos puede ser importante para aliviar el monto total de deuda que el país deberá colocar en los mercados de capitales.

 

  1. Las inversiones externas en el sector real también se verán beneficiadas por el renovado clima inversor que se vivirá en el país. Las señales de normalización en asuntos como la seguridad jurídica y la claridad de las reglas de juego, se ven reflejadas en el creciente interés que muestran los inversores extranjeros en sectores con mucho potencial como energía, infraestructura, minería y agro.

 

  1. La reapertura del crédito externo puede ser útil para mantener el gradualismo en el programa económico del gobierno y evitar los costos de un shock dramático en el muy corto plazo. Es que este financiamiento podría permitir una reducción paulatina del déficit fiscal, a la vez que libera al Banco Central de su responsabilidad de emitir para financiar el gasto público (con las presiones inflacionarias que eso genera) a la vez que le permitirá administrar el régimen de flotación del tipo de cambio sin grandes sobresaltos.

 

Como al aliviar las tensiones en el frente externo el país vuelve a colocarse en el radar de los inversores, la Argentina tiene ante sí la posibilidad de comenzar una nueva etapa de crecimiento y desarrollo sostenido. El desafío es concretar este potencial, y lograr salir de una vez por todas de la dinámica de crisis recurrentes que afectan al país cada diez años. Las condiciones están dadas para que así sea, aunque cabe recordar que el historial de las últimas décadas no ha sido favorable. De los últimos cuatro grandes episodios de crisis fiscales, el país no sólo no pudo salir airoso, sino que dichos eventos culminaron con cuatro mega-crisis (Rodrigazo, Tablita, Híper, 2001). De todas formas no hay que ser fatalista en este caso, ya que a diferencia de aquellos episodios, el ejecutivo no sólo no está intentando esconder bajo la alfombra los problemas coyunturales, sino que ha hecho un diagnóstico y está ejecutando un plan de acción (acertado o no) para resolver los problemas.

En esta guerra, el tema de los holdouts se erige como una batalla fundamental, algo así como el desembarco de Normandía macrista. Veremos si efectivamente con esta batalla ganada se logran encauzar los desequilibrios macro.

Con todo, Macri no sólo se enfrenta a los holdouts, el posible resurgimiento del PJ, el oportunismo del Frente Renovador y la recesión; para triunfar, Macri va a tener que ganarle la pulseada a la historia, una historia de infortunios que ya lleva más de medio siglo.