Riesgos y desafíos del desarrollo explosivo de la Inteligencia Artificial (IA) para Argentina

 

juanitP

Por Juani I. Fernandez

 

Parte 1

La nota de hoy la voy a iniciar con la siguiente frase, que es de un conocido profesor emérito de física llamado Albert Allen Bartlett:

 “The greatest shortcoming of the human race is our inability to understand the exponential function.”

En castellano: la deficiencia más importante de la raza humana es nuestra falta de habilidad para comprender la función exponencial.

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¿Por qué esto resulta relevante?

De las noticias de los últimos tiempos, más allá de las LEBACs, la “grieta”, el tarifazo o incluso si Janet Yellen sube o no las tasas este mes, probablemente la más relevante esté pasando casi por desapercibida, sobre todo por estas latitudes. Diciendo esto me estoy refiriendo al feroz avance de la inteligencia artificial durante los últimos años y su real tendencia de mediano plazo.

Para dimensionar correctamente este fenómeno, y entender que efectivamente es algo que va a cambiar radical y definitivamente la forma en que vivimos, voy a proceder a citar a algunas de las mentes más brillantes de la actualidad. Estos personajes hoy día están manifestando una profunda preocupación con respecto a este tema, dejando en claro que ya no es algo lejano,  ni tampoco son temas exclusivos de un libro de Isaac Asimov y/o algún filme Sci-fi hollywoodense.

Stephen Hawking, premio Nóbel de Física y reconocido mundialmente no sólo como una de las personas más brillantes de hoy día, sino probablemente de toda la historia de la humanidad, ha advertido en numerosas ocasiones que efectivamente las máquinas podrían significar el fin de la misma. Por otro lado, Elon Musk, uno de los empresariós más famosos e innovadores de la actualidad -muchas veces apodado el “Tony Stark” de la vida real debido a sus épicos logros con sus múltiples compañías: Tesla, PayPal, Space X, etc- ha declarado algo similar: según Musk, el desarrollo de la inteligencia artificial es la amenaza más importante que hoy por hoy enfrenta la humanidad.

A priori esto parece probablemente cierto pero todavía algo lejano. En la sociedad actual todavía existe una fuerte disociación entre este tipo de declaraciones y nuestro día a día.

A pesar de ello, acá me detengo un segundo y le pido al lector que pensemos algo por un momento: este tal Elon Musk acaba de hacer aterrizar un cohete de su empresa (Space X) desde el espacio sobre una plataforma ubicada en medio del océano, permitiendo así la reutilización de la nave, logrando abaratar los costos de forma radical. Musk es además, dueño de la empresa más pujante de automóviles eléctricos del mundo (Tesla), al tiempo que también se desempeña como chairman en la empresa de tecnología de paneles solares y almacenamiento de energía más avanzada de la actualidad (Solar City).

O sea, teniendo TODO esto en cuenta, la postura lógica frente a sus declaraciones debería ser la siguiente:

“Si este muchacho, que está en la vanguardia tecnológica, siendo uno de los visionarios y tipos más brillantes del mundo está altamente preocupado por este tema, nosotros –los mortales– al menos deberíamos considerar que podría llegar a tener razón.” ¿No?. OKA, estamos de acuerdo. Sigamos.

Parte 2:

Para continuar, resumo brevemente el status de la inteligencia artificial hoy:

Cuando hacemos referencia a sistemas y computadoras del pasado y de hoy, nos estamos refiriendo a lo que se conoce como ANI (Artificial Narrow Intelligence). O sea, inteligencia artificial de la más básica.

Ejemplo, tipeo esta palabra y la computadora responde “pintando” determinados píxeles en la pantalla, con una configuración determinada para formar determinada combinación de letras, nada más, nada menos. Dando una orden básica la PC ejecuta, punto.

En eso consiste -sobre simplificando un poco- el 99,9% de la inteligencia artificial que nos rodea.

El dato relevante a no perder de vista es que, más allá de todos los desarrollos increíbles de la última década, desde que se inventó la primera computadora -a mediados del siglo XX- no hemos hecho más que perfeccionar esta tal “ANI”, que reitero, es la inteligencia artificial básica, de tipo lineal.

Queda claro que, a pesar de ser “básica”, su desarrollo ha sido suficiente como para aseverar que ha sido el hito o uno de los hitos más importante de la humanidad: nos ha permitido crear y perfeccionar las computadoras, y, junto con el desarrollo de internet y otras tecnologías, ha sido la piedra angular de los cambios más importantes de las últimas décadas, modificando radicalmente la forma en la que la humanidad intercambia información y lleva a cabo sus transacciones económicas en el mercado, todo a una inescala global y en tiempo real, algo inédito hasta el momento.

O sea, la humanidad por primera vez en la historia ha generado una red global que permite el intercambio de información con costos marginales iguales a cero. -Nada mal para ser una inteligencia artificial básica y lineal, ¿no?-.

Ahora estarás pensando “OK entendí la ANI, la globalización y todo eso. ¿Ahora qué?”

Para responder a esa pregunta, es preciso enumerar las 3 categorías de inteligencia artificial:

I) ANI (Artificial Narrow intelligence) – Básica. Ejecuta tarea simple, aunque de forma eficiente. Es donde estamos hoy parados.

II) AGI (Artificial General Intelligence) – Nivel “humano”. Inteligencia profunda, puede realizar cualquier tarea que un humano es capaz de realizar. Tiene no solo habilidad de razonar, sino de pensar de forma abstracta, planificar, etc. No lineal.

III) ASI (Artificial Superintelligence) – Híper inteligente, muy superior a la capacidad humana en casi todos los campos, incluyendo creatividad, interacciones sociales, etc.

“OK, pero, ¿dónde estamos hoy?”

Según la comunidad científica, ya estaríamos en lo que sería el puente entre la ANI (I) y la AGI (II)

Esta transición resulta extremadamente compleja, dado que, el hecho de crear una maquina lo suficientemente inteligente como para ser al menos tan inteligente como los seres humanos es, como bien dijimos, algo altamente complejo. Más allá de estas dificultades, recientemente se han comenzado a vislumbrar brotes verdes muy prometedores que indicarían ya estaríamos ingresando en la segunda fase de la inteligencia artificial.

“Si recién arrancan los desarrollos de la AGI -que van a llevar bastante tiempo- ¿por qué debería preocuparme hoy, entonces?”

Esta es una pregunta válida, pero recordemos la frase de la función exponencial que se encuentra al principio de la nota. Los humanos somos pésimos en este aspecto. Y esto es brutalmente preocupante, porque las máquinas, durante la fase AGI (inteligencia al nivel humano), van a ser capaces de aprender de sí mismas, desafiando la linealidad de la lógica de los desarrollos en materia de inteligencia artificial que hemos visto hasta el momento.

“¿Cuál es el problema de este sesgo con respecto a la función exponencial?

Para entender esto propongo hagamos juntos el ejercicio mental-teórico de combinar estos tres elementos:

1.     la inteligencia de un humano promedio.

2.     la capacidad de procesar cantidades inmensas de información en cuestión de unos pocos segundos, y pudiendo aprender de dicho material de forma autónoma,

3.     y el hecho de no tener la necesidad de descansar, o sea, la capacidad de trabajar de forma continua sin interrupciones de ningún tipo.

Estas 3 capacidades las tendrán las máquinas de tipo AGI, o sea, de la segunda fase. La combinación de 1 y 2 haría que, no sólo las máquinas aprendan a una velocidad feroz, sino que lo hagan con una capacidad de detectar patrones, pensar en abstracto y llegar a conclusiones de forma autónoma al nivel de los humanos. A su vez, estas capacidades estarían amplificadas por el elemento número 3.

¿Ahora si se ve el potencial de esto?. OK, sigamos.

Sí, efectivamente, cuando las maquinas lleguen al nivel AGI, la función exponencial comenzará a jugar su rol, dado que la velocidad de la evolución de las maquinas va a acelerarse drásticamente por las características técnicas de su propio diseño.

Te doy un ejemplo de esto para que tomes dimensión del real potencial de una herramienta como esta:

Supongamos la creación de una maquina de este tipo para que ejerza de “abogado virtual”, diseñada para aprender toda las leyes y normativas de un país, con el objeto de comenzar a escribir y/o asistir legalmente a empresas o individuos. La máquina, en caso de contar con una tecnología de tipo AGI (fase II de inteligencia artificial), podría aprender todo tipo de normativas legales de los distintos países del mundo en, por ejemplo, menos de un día. De esta forma, podría interpretar y comparar casos, evaluando posibles estrategias y cursos de acción, y así, maximizando las chances del cliente en una determinada situación legal. Dado que se trata de una máquina, todo eso se haría de forma remotamente centralizada, pudiendo asistir a cualquier persona de cualquier parte del mundo desde, por ejemplo, Washington.

Si el ejemplo te parece una exageración, algo que todavía está al menos, a medio siglo de distancia, te comento que Watson -un sistema de inteligencia artificial de tipo AGI, el mismo sobre el cual se desarrollo el software para permitir que la primer maquina gane en el programa televisivo estadounidense “Jeopardy”- es el centro de la estrategia de IBM para las próximas décadas. De hecho, IBM ya ha vendido a ROSS, el primer abogado virtual, a un “bufete” de abogados de Estados Unidos, en este caso, para asistir en casos de bancarrota.

Eso no solo termina allí, actualmente IBM se encuentra trabajando junto con el Boston Children’s Hospital, desarrollando un medico virtual que sería capaz de diagnosticar pacientes automáticamente en función de su historia clínica y otras variables, con la capacidad adicional de consolidar el know-how o expertise -aprendizaje acumulado- de los mejores médicos del mundo, lo que, incluso en un escenario conservador, implicaría una radical redefinición, no sólo el rol de los médicos sino muy probablemente del ratio entre médicos por cantidad de pacientes requerido hoy para lograr un correcto tratamiento de estos últimos.