Errores no forzados y un cachetazo de realidad

Errores no forzados y un cachetazo de realidad

Nota publicada originalmente el 29 de junio de 2017 en el newsletter de “Contraeconomía” de Inversor GlobalJuani

por Juan I. Fernández

 

Argentina sigue siendo país “de frontera” pero coloca deuda a 100 años. El equipo económico debería reflexionar sobre sus acciones recientes y, fundamentalmente, sobre el futuro.

 

Estaba en séptimo grado. Corrían los últimos meses del año 2000 cuando cursaba en una escuela católica del barrio de Villa Urquiza.

Durante una clase de ciencias naturales, una charla informal con la maestra y algunos compañeros derivó en “la mentira del 1 a 1” y el drama del riesgo país que constantemente resonaba en los medios.

Sin contar con ningún herramental teórico, la conclusión fue que el equilibrio económico era insostenible y, de hecho, quedaba poco tiempo. Básicamente, duraría hasta que se acabe el financiamiento externo.

Aparentemente, y a pesar de la falta de formación económica, nuestro olfato grupal no falló.

Poco más de un año después, la convertibilidad implosionaría.

¿Vamos camino a repetir la historia?

Los hechos

Tras la gran expectativa, el martes pasado finalmente se conoció la decisión de Morgan Stanley. Contrario a lo que gran parte del mercado creyó anticipar, Argentina no ingresó en 2017 al ETF de emergentes.

La institución financiera reconoció los avances en materia de movilidad de capitales que mencionamos la semana pasada. Sin embargo, los gringos no terminaron de comprar la historia de auge macrista, hasta ahora traccionada casi totalmente por expectativas.

Los escollos medulares, sobre todo los vinculados a la muy comprometida situación fiscal, hicieron que MSCI se decante por mantener a nuestro país en condición de “fronterizo”.

Un baño de realidad

Los argentinos somos campeones mundiales en mezclar nuestros deseos con lo que creemos que será el destino. Éste fue el último ejemplo.

Más allá de algunos aciertos, como la salida del cepo cambiario y el fin del default, ninguno de esos dos hitos resolvieron el principal desafío de esta gestión.

Tal como Iván menciona casi semana a semana en estas páginas, el “enemigo” a vencer es el hipertrofiado tamaño del estado, que no ha cesado de generar estragos en la vida de la ciudadanía.

MSCI  no sufre del mismo síndrome que gran parte del mercado local. Es consciente de que a Macri, básicamente, se le está pidiendo una proeza histórica.

Nadie que haya recibido una situación fiscal tan deficitaria fue capaz de salir de ella sin que medie una mega-crisis.

Por ello en el organismo primó la cautela y decidió aplazar el tema para 2018.

Para entonces, Macri tendrá que haber validado -con resultados tangibles- que efectivamente es capaz de torcer la historia.

La deuda de los 100 años

Además del revés en el plano financiero, que golpeó fuerte al mercado local, también tuvo una gran repercusión la apresurada colocación de un bono a 100 años por un monto total de USD 2.750.

Si bien no fue una colocación “grande”, el error “no forzado” consiste en lo siguiente: en primer lugar, una de las más importantes críticas de los sectores opositores es la velocidad a la cual la gestión Macri está endeudando al país.

En este polémico contexto, en el que ya se colocó el equivalente a casi USD 100.000 millones, la decisión de Caputo y compañía resulta un blanco fácil.

Como suele decirse, “le están dando de comer” al PJ con un sinsentido político. Y eso, en el momento electoral en el que nos encontramos, no resulta nada bueno.

Por otro lado, preocupa el “cómo”.

El bono se terminó colocando a una tasa de efectiva del 7,9%, lo que implica que Argentina deberá pagar unas 8 veces el capital por el cual se endeudó. Si bien en 100 años puede pasar de todo, países como México han colocado bonos similares a tasas más bajas, lo cual, en papeles tan largos, hace una diferencia tremenda.

Tanto la celeridad, la impericia, como la discrecionalidad de la colocación -las condiciones de emisión del bono no fueron dadas a conocer públicamente en la plaza local- dejan entrever un alto grado de desesperación en el equipo de finanzas del gobierno.

La lectura que hago es que están aplicando una lógica descartiana de “me endeudo y luego existo”, aprovechando cada ventana posible para hacerse de dólares frescos a cualquier precio.

El motivo es que, aparentemente, un día antes de la decisión del MSCI tuvieron conocimiento del veredicto, y por ello salieron con una colocación de último momento, a un “mejor” precio.

Un comportamiento típico de estas latitudes.

La adversidad, buena noticia

Aunque parezca extraño, considero que esto probablemente nos venga bien.

Así como un llamado de atención a edad temprana puede ayudar a corregir ciertas conductas en infantes, este tipo de noticias deberían cumplir un rol similar.

De alguna forma nos comportamos de manera adolescente. Somos graduales para corregir errores, pero esperamos shock para recibir buenas noticias. Esto es digno a ser tratado en un diván.

En cuanto a lo que podemos esperar hacia adelante, es altamente probable veamos una lateralización de algunos papeles en el mercado local. Al menos hasta que no se aclare el panorama electoral.

Por mi parte, me retiro hasta la semana que viene con la conciencia tranquila, dado que, como aclaré el sábado pasado, efectivamente era un momento “de manual” para tomar ganancias y ver como se “embolsaban violines” en la city.

Si el rechazo del MSCI y las críticas por el endeudamiento sirven como un cachetazo para despertar al gobierno, bienvenido sea. No deseo para nadie que volvamos a tiempos como los que viví en esa clase de séptimo grado.