La reforma de Trump contra Argentina

La reforma de Trump contra Argentina

Nota publicada originalmente en el newsletter de “Contraeconomía” de Inversor Global por Juan I. Fernández. Juani

Hace algún tiempo, en una de las primeras clases de finanzas de la maestría, el profesor a cargo nos mostró una serie de diapositivas. A priori, eran casi todas iguales: se trataba de un sinfín de series de tasas de interés, correspondientes a distintos países y momentos en el tiempo.

Hasta ese momento, recuerdo que solo miraba si la tasa “subía o bajaba”. Pero después de esa clase, empecé a entender que la noción simplificada de la “tasa de interés” no era más que la punta de un apasionante iceberg de información macrofinanciera de muchísima importancia.

Veamos cómo eso se vincula con los últimos episodios de los mercados financieros internacionales.
La curva de tasas más plana en más de 10 años

Antes de arrancar, me parece oportuno aclarar un punto en particular: cada “curva de tasas” está compuesta por varias tasas, de distintos períodos cada una.

Por ejemplo, la curva de tasas de LEBAC es la curva que surge de tener en cuenta varios tipos de interés a distintos momentos del tiempo. Al unir todas esas tasas, simplemente obtenemos una curva que resulta muy reveladora si estamos atentos.

A continuación, quiero que analicemos el movimiento de la curva de tasas de Estados Unidos.

En concreto, la noticia relevante es que el spread (o la diferencia) entre la tasa de los bonos del tesoro americano a 2 y 10 años se encuentra en mínimos desde fines de 2007. Esto no es un dato para nada menor.

¿Por qué? Si bien no necesariamente se repita el patrón del pasado, lo cierto es que las últimas 7 veces donde el spread tocó mínimos, USA sufrió una recesión de forma inmediata. 

Esto se puede ver de manera más clara en el siguiente gráfico, donde las áreas en gris muestran los períodos recesivos de la economía yanqui:


Leyendo las curvas

El motivo de este “achatamiento” de la curva se debe principalmente a las subas del tramo más corto impulsadas por la FED, mientras que la parte larga sigue sin reaccionar, en buena medida porque las expectativas de inflación de USA todavía no terminan de repuntar. 

Por otro lado, porque el exceso de liquidez en un mundo con rendimientos raquíticos hace que las tasas largas continúen siendo atractivas.

Así, no resulta para nada casual que la velocidad de circulación del dinero (ver gráfico) se encuentre en mínimos históricos.

El motivo: sobran dólares en la plaza, y parte de esos dólares están quietos o aferrados a los bonos americanos del tramo más largo.


Consecuentemente, podemos asegurar que la política monetaria de USA está resultando, no sólo poco efectiva, sino incluso muy peligrosa, ya que en primer lugar infló una tremenda burbuja en los mercados financieros, destruyendo los rendimientos de los bonos del tesoro y llevando la velocidad de circulación a mínimos históricos, y ahora también -en un intento de “normalizar” la situación- la FED ha aplanado la curva.

La reforma tributaria y la curva de tasas

Días atrás tuvo lugar el primer gran triunfo de Donald Trump en el Congreso. Finalmente, luego de varias idas y vueltas, se ha aprobado la reforma fiscal, que implica el mayor recorte impositivo desde 1986.

Con esta reforma se espera numerosas empresas ya existentes inviertan de manera más agresiva, al tiempo que varias compañías ya anunciaron se reubicarán en territorio americano por su renovado atractivo. 

De esta manera, la gran apuesta es que la reforma apuntale el crecimiento de la economía norteamericana durante los próximos años. Esto podría despertar de su letargo al avance del nivel de precios.

Recordemos que uno de los grandes factores por los cuales la real suba de tasas ha sido postergada durante los últimos años fue justamente ese: la inflación. A pesar de los estímulos, se ubicaba por debajo de niveles “sanos”, según la FED.

Impacto en el mercado local

En nuestro caso, lo más conveniente sería que el impacto “virtuoso” de la reforma fiscal de Trump se dé lo más gradualmente posible.

¿Por qué? Básicamente porque nuestro país, como toda nación emergente, se ve ampliamente beneficiada cuando las tasas son bajas, sobre todo las del tramo más largo de la curva norteamericana.

Y, como vimos anteriormente, una suba en las expectativas inflacionarias por el supuesto recalentamiento del gigante del norte tras la reforma fiscal, implicaría un golpe financiero notable por doble vía.

Por un lado, implicaría un mayor costo de endeudamiento para la plaza local. Podríamos ver bonos soberanos locales del tramo largo tradeando bastante por debajo de los precios actuales.

Por otro, si efectivamente se da el repunte, entonces podríamos ver una apreciación del dólar frente al universo de monedas emergentes, e incluso también contra el Euro. Esto también podría implicar algunos commodities tradeando por debajo de los niveles actuales, particularmente los agropecuarios.

Es decir que, en resumen, no es un buen momento para estar parados en bonos soberanos del tramo medio-largo de la curva (EJ: AA46; DICA, PARA, etc) dado que serán las principales víctimas del azote proveniente del norte.

Esto afectará tanto a inversores locales como a la posición financiera del gabinete económico de cara a los años entrantes,

Con todo, tal vez tengamos un 2018 algo más divertido en el plano financiero internacional, luego de largos años de nadismo.

Hasta la semana que viene,

Juan Ignacio Fernández

Para CONTRAECONOMÍA

 


Sin títuloJuan Ignacio Fernández.
Lic. en Economía (Universidad de Buenos Aires); Maestría en Finanzas (UTDT).

Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.
Además, es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de ContraInversiones.