Mujer maravilla y trabajo invisible

Mujer maravilla y trabajo invisible

Por Analía Calero, Economista invitada, especial para OIKOS Buenos Aires

 

A principios de año, el programa de Naciones Unidades para el desarrollo (PNUD) publicaba un documento referido a “El cuidado, es ese trabajo invisible que hace posible, al trabajo visible”, argumentando cómo la sociedad y la economía funcionaban gracias al cuidado, una actividad productiva que muchas veces se transforma en una barrera de acceso al mercado de trabajo.

Las estadísticas para Argentina parecen apuntar en ese sentido: las mujeres en edad activa participan menos del mercado laboral que los varones y le dedican menos horas. Por ejemplo, entre los 30-44 años de edad, período que suele coincidir con la conformación de una familia, la tasa de participación femenina es 30 puntos porcentuales (p.p.) menor a la de los varones. A la vez ellas tendrían jornadas más reducidas, de alrededor de 6:30 hs, y ellos de 9hs, entre ocupación principal y secundaria.

La contracara, es la esfera privada o no mercantil, que comprende los quehaceres domésticos, el apoyo escolar y el cuidado de personas, sean niños, adultos mayores o personas con algún tipo de discapacidad.

Aquí ellas no sólo que participan más, sino que además dedican más horas que sus pares varones. Por ejemplo, entre los 30-44 años, la tasa de participación femenina es 30p.p por encima que la de los varones. A la vez que ellas dedican más del doble del tiempo que los varones a este tipo de tareas, superando incluso una jornada de 8hs.

 

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* El tiempo se expresa en horas y décimas. Para transformar las décimas en minutos se multiplica el valor consignado por 6. Por ejemplo, 1,5 representa 1 hora 30 minutos.

 

Fuente: Elaboración propia sobre la base la Encuesta Anual de Hogares Urbanos y Módulo sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo (2013).

 

¿A qué se debe? Hay dos argumentos principales, uno es el de la eficiencia referido a las brechas salariales entre hombres y mujeres, que lleva a determinadas elecciones familiares donde, particularmente en esta etapa de conformación familiar, el hombre dedica más horas al trabajo fuera del hogar y las mujeres combinan trabajo part-time con tareas domésticas y cuidado de niños.

 

Otro argumento refiere a cuestiones culturales. Es decir, que va más allá de la eficiencia y tiene que ver con la forma en que la sociedad y la mujer misma asume esos roles y tareas como propios, cuando son en gran medida, una construcción cultural. En tal sentido, Encuesta de Uso del Tiempo de Argentina del INDEC, muestra que las mujeres que participan activamente del mercado de trabajo, destinan prácticamente el mismo tiempo a las tareas de cuidado, que las mujeres inactivas (amas de casa full time) o desocupadas. Los juicios que la sociedad hace sobre las mujeres podrían pesar en sus decisiones, aunque es difícil de medir.

 

Los datos también indican que estas brechas entre hombres y mujeres, se amplían con la presencia de menores de 5 años. Sin embargo, en los hogares con mayor nivel educativo y de ingresos, estas brechas se reducen, en línea con la posibilidad de comparar servicios de cuidado en el mercado, lo que pone en agenda las políticas públicas de cuidado infantil.

 

¿Por qué el trabajo no remunerado debiera ser un desafío para la política pública? Porque tiene efectos económicos.

 

Mercado de trabajo, demografía y seguridad social: Las instituciones del mercado de trabajo, están diseñadas para una familia tipo que ya no es la vigente. Actualmente ambos cónyuges participan del mismo, lo cual genera dificultades de conciliación. Al no poder resolverse el trabajo de cuidado al interior del hogar como cuando las familias eran extendidas, la variable de ajuste en el corto plazo es la (menor) participación laboral de las mujeres en la etapa reproductiva. En el largo plazo, el ajuste se ve en el corrimiento en la edad de nacimiento de los hijos y su número, fundamentalmente en los sectores medios. Lo primero lleva a un gap donde los miembros de entre 30-44 años en la actualidad, tienen una doble tarea de cuidado: sus hijos y sus padres ancianos, que aumentaron su expectativa de vida. A su vez se reduce el tamaño de las familias, conduciendo paulatinamente al envejecimiento poblacional, planteando más desafíos a la sostenibilidad del sistema de seguridad social.

Por otra parte, el sistema de pensiones es principalmente de base contributiva, reconociendo solamente el trabajo mercantil, y fue diseñado pensando en un modelo de familia que duraba toda la vida, que cada vez es menos frecuente.

Estas dinámicas exigen repensar al mercado de trabajo y a la seguridad social teniendo en cuenta las nuevas estructuras familiares y reconociendo el importante rol del trabajo no remunerado y sus efectos. Asimismo considerar políticas de cuidado, infantiles y también de adultos mayores.

 

Capital humano, productividad y estadísticas: Por otra parte, que la mujer participe menos del mercado de trabajo genera subutilización de la fuerza de trabajo. Al interior del hogar se crea valor, que no pasa por el mercado. ¿Cuánto más aporta el trabajo invisible al PIB? ¿Las estadísticas de uso del tiempo que existen en Argentina permiten valorizarlo?

 

 

Considerar el trabajo no remunerado, hecho en mayor parte por las mujeres, como muestran las estadísticas de uso del tiempo con las que cuentan los 17 países de América Latina, permite pensar políticas más integrales. No es tarea sencilla, pero contar al menos con estadísticas de uso del tiempo de manera sistemática, para poder abordar la problemática, es un primer paso.