La crítica de Carl Jung al “gradualismo miope” de Cambiemos

La crítica de Carl Jung al “gradualismo miope” de Cambiemos

Nota publicada originalmente en el newsletter de “Contraeconomía” de Inversor Global por Juan I. Fernández. Juani

 

Hace un par de años, una “amiga” americana, que terminó quedándose a vivir varios años en Buenos Aires, me presentó el submundo de los arquetipos de Carl Jung.

De manera atinada, me dijo algo así como “hacé este test, te va a gustar”. Efectivamente estaba en lo correcto. Me gustó y bastante.

Luego de obtener los resultados del test, me zambullí directamente al corazón del tema, leyendo varios libros, blogs y también mirando infinidad de videos, con el objetivo de entender cómo funcionaba ese sistema.

Hoy te voy a contar cual es la relación entre esto y el momento actual que enfrenta el gabinete económico.

Dos tipos de intuiciones

Según los arquetipos devenidos de las nociones de Carl Jung, los individuos tienen ciertas “preferencias” o tendencias cognitivas. En criollo: los individuos obtienen información, la procesan y la manifiestan de diferentes maneras, existiendo algunos patrones que podrían ser estandarizados.

Para no entrar en mayor detalle, según este sistema, existirían dos tipos de intuición.

Por un lado, la Intuición extrovertida (la “Ne”). Esta intuición está constantemente en la búsqueda de información nueva proveniente del mundo exterior. Estos individuos se enfocan en las posibilidades, y tienen su mente constantemente invadida por nuevas ideas, cada una más interesante que la anterior. Su mente crea conexiones rápidamente con otros conceptos, por lo que tienden a saltar de una idea a otra con bastante facilidad. Es un tipo de intuición extensiva, mas no intensiva.

Por el otro, está la Intuición Introvertida (“Ni”). Al igual que la extrovertida, ésta también busca conexiones y puede mirar los asuntos desde varios puntos de vista. Sin embargo, es menos extensiva y más intensiva. En lugar de tener un montón de ideas aleatorias, los usuarios de Ni usan las conexiones que generan para así crear un mapa mental de cómo ellos creen que funciona el mundo, el cual se va formando lentamente para ser lo más acertado posible. Ni es bueno prediciendo el futuro y llegando al fondo de las situaciones de manera inconsciente, razón por la cual se les dificulta explicar a los demás su proceso de pensamiento.

Por si no se entendió del todo. Una parte de la humanidad prefiere y utiliza más a menudo la intuición extrovertida -Ne- (hace conexiones rápidas, es dinámica y está llena de ideas), mientras que otra porción de la especie tiende a preferir la intuición introvertida -Ni- (hace menos conexiones -menos dinámica-, pero es más intensiva, más enfocada y ve las cosas de manera más holística).

Cabe aclarar que ninguno de los dos tipos de intuiciones resulta mejor que el otro, sino que son mas bien cuestiones complementarias.

Han existido excepcionales individuos con ambos tipos de preferencia (Einstein y Sócrates con preferencia por Ne; Tesla y Nietzsche con preferencia por Ni, por ejemplo).

La Macrinomics no tiene intuición introvertida

Con los conceptos claros, procedo a establecer mi hipótesis. En mi opinión, al plan económico macrista le estaría faltando una buena dosis de “Intuición introvertida” -Ni-.

Dado que intuyo todavía no estamos familiarizados del todo con el concepto, voy a dar un ejemplo más palpable para refrescarlo. Seguramente varios habrán visto “La casa de papel”. Bueno, la visión holística de “mente maestra” del profesor-, el que planea todo, claramente muestra una tendencia fuerte de intuición introvertida. Es una versión caricaturezca de lo que es la intuición introvertida en el extremo, tal vez en sus versión más desarrollada.

Para los que no la vieron, “el profesor” es, básicamente, un tipo que no tiene demasiadas ideas aisladas, sino mas bien una gran idea, y luego, pequeñas subideas o ramificaciones en torno a su gran idea. Esta “gran idea”, en este caso, (no estoy spoileando) consiste en – a grosso modo- reclutar un equipo, entrenarlo por varios meses, para luego tomar posesión de la casa de la moneda, a fin de imprimir billetes para él y su equipo, y luego robarlos. Brillante.

Como se puede observar, es una mente con una intuición más bien intensiva (Ni), y no tanto extensiva (Ne).

Este tipo de perspectiva “Ni” tiende a favorecer el hecho de poner las cosas en perspectiva, no solo con una lógica miope, sino también evaluar la consistencia de algo a lo largo del tiempo. Y eso es algo que solo veo en las declaraciones de Macri, en el diagnóstico del presidente, pero totalmente ausente en el plan o la gestión económica del oficialismo.

Veamos algunos ejemplos concretos de “falta de intuición introvertida” -Ni- en el plan económico del gobierno:

  1. El ezquizofrénico ida y vuelta de la curva de tasas de LEBAC:

Como mostré en esta nota, el BCRA intentó normalizar la curva de tasas de LEBAC (hoy invertida), pero como notó que el proceso de desinflación era un fracaso, volvió a dejarla tal como estaba, o sea, invertida. Esto demuestra la falta de coherencia del plan económico, como también la falta de perspectiva y hasta praxis de la autoridad del BCRA. Parece como si no supieran lo que van a hacer siquera a 1 o 2 meses vista. Desprolijo.

  1. Los cambios en las metas de inflación, descuidando el capital político:

Dada la severa inconsistencia del plan fiscal y monetario, incluso antes de que asumiera Macri, ya resultaba obvio que no iba a haber proceso de desinflación sostenible y sustancial sin una corrección fiscal lo suficientemente relevante como para acabar con la dominancia fiscal, que, básicamente, explicaba los desórdenes monetarios que mantenían la inflación en niveles altísimos.

Dado el momento macroeconómico de 2015-2016, incluso teniendo en cuenta la salida del cepo, el objetivo nunca debió ser atacar a la inflación como causa madre, por lo que el sistema de metas de inflación resulta y resultaba una idiotez en ese contexto, dado que no era algo prioritario.
En mi humilde opinión, se tendrían que haber centrado en metas fiscales y financieras, obviando las metas de inflación por un rato -hasta esté domesticado el déficit financiero-, dado que esta última no es mas que un síntoma de las deficiencias fiscales.

Centrarse en atacar el síntoma sin atacar la causa principal nunca puede ser un buen fin último, dado que, hoy tenemos metas de inflación que ni corregidas van a poder ser cumplidas, mientras que la convergencia fiscal está lejos de ser una realidad.

De nuevo, la falta de perspectiva holística (de la cual se desprenden las prioridades) ha hecho caer al gobierno en una sucesión de errores no forzados, en esclavo de sus propias metas inocentemente autoimpuestas, que son, no sólo irrealizables, sino irrelevantes si miramos al asunto como un todo, y de hecho, han hecho perder reputación y “balas de plata” al BCRA (y al equipo económico en su conjunto) a cambio de, básicamente, muy poco o directamente nada.

  1. Todas estas desprolijidades se deben, en buena medida, a la evidente falta de una cabeza que ponga todas las necesidades en perspectiva y administre, tanto el plan, como las expectativas de la gente.

Esta deficiencia de Ni, en términos de las nociones de Jung, es lo que en el seno del periodismo económico muchas veces ha sido apuntado por declaraciones como “falta una cabeza”, “el equipo económico está muy fragmentado, todos tiran para su lado”.

Una muestra clara de esto ha sido la desprolijidad institucional mostrada el 28 de diciembre, un episodio lamentable que evidenció la total falta de rumbo, y por ende, ha minado la reputación del equipo económico. Este equipo, que en los hechos parece no tener un rumbo claro, opera a través de una secuencia de decisiones que, de manera aislada resultan racionales, pero cuando uno las integra al todo, no lo son tanto.

O sea, el equipo económico opera como un individuo poco sano con preferencia por la intuición extrovertida -Ne-. O sea, con una mirada miope de los hechos, de manera fragmentada e impulsiva.

¿Entonces…?

Bueno, tal como advertí la semana pasada, cada vez queda mas claro que las chances de que el equilibrio actual converja hacia algo decente son más pequeñas.

No resulta casual que, luego de que el tipo de cambio se haya depreciado casi un 20% en pocos meses, el mercado siga tironeando, y el gobierno sólo pueda sostener la cotización actual vendiendo más de USD 1.500 millones en menos de 2 semanas.

Esto da cuenta de una estrepitosa caída en la demanda de dinero, que pondrá todavía más en evidencia al hecho de que no se cumplirán las metas de inflación para este año.

Meanwhile, te recomiendo explorar un poco el tema de los arquetipos de Jung, que, si bien no resultan una teoría científica, ofrecen algunas herramientas para ver las cosas desde otro punto de vista. Bastante útil, en mi humilde opinión.

 


Sin títuloJuan Ignacio Fernández.
Lic. en Economía (Universidad de Buenos Aires); Maestría en Finanzas (UTDT).

Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.
Además, es columnista económico del programa de “M20” (TV); también es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de ContraInversiones.