Es momento de comprar oro

Es momento de comprar oro

Nota publicada originalmente en el newsletter de “Contraeconomía” de Inversor Global por Juan I. Fernández. Juani

 

La suba de tasas en EEUU marca que es momento de aferrarse al metal dorado.

Siempre recuerdo una clase de finanzas en la facultad cuando un alumno le preguntó al profesor: “Profe ¿Me podría explicar la lógica detrás del trading de oro?”. La respuesta fue clara:

El oro es un activo raro, que en los papeles se comporta como safe-haven, pero a su vez su respuesta no es tan lineal.

Honestamente, si bien entendí de donde venía la lógica de las palabras del profesor, consideré simplemente que nunca se había detenido a entender los drivers fundamentales detrás de la operatoria de este commodity. Y eso, claramente, resulta más que fundamental a la hora de la verdad en el mercado.

Primer approach para entender al oro

Más allá de su uso industrial, el precio oro se comporta como lo que en las finanzas se conoce como “safe-haven”.

Esto es, ni más ni menos, que un activo de refugio, tangible, al que recurrimos cuando en el mundo de las finanzas modernas, altamente virtualizadas, todo parece estar tambaleando.

Más allá de esta primera descripción general, en lo concreto, por mucho tiempo me “contenté” con una explicación, que si bien es cierta, resulta algo vaga. La misma es que, en general, el oro se mueve en sentido opuesto a las tasas de los bonos americanos. Hay una correlación negativa a nivel histórico.

Esto es intuitivo, dado que la tasa de los bonos americanos cae cuando hay una excesiva liquidez en los mercados, y cuando la hay, generalmente la cotización del oro tiende a crecer, dado que el precio relativo del dólar contra el oro cae. También, lo cierto es que generalmente en los últimos episodios de pánico, momentos en los cuáles el oro se ha visto beneficiado, la liquidez americana se encontraba en franco retroceso (suba de tasas).

El problema de esto: si bien hay una visible e intuitiva correlación negativa a largo plazo entre ambas variables, lo cierto es que no es lo suficientemente fuerte como para concluir que necesariamente el oro subirá SIEMPRE que las tasas bajen, al menos no necesariamente en el corto plazo.

Y esto fue un inconveniente que por bastante tiempo nadie me había sabido aclarar.

Por mucho tiempo creí que, si bien algunas aproximaciones “estaban OK”, como la relación negativa entre el oro y las tasas de los bonos americanos y hasta el S&P, había mucho que ni mis profesores ni yo podíamos explicar, pero no porque no tuviera explicación, sino porque simplemente no entendíamos más a fondo la lógica detrás del comportamiento de este particular metal precioso.

 

Comportamiento del oro: ¿Aleatorio o determinístico?

Albert Einstein, hace casi un siglo, y luego de haber publicado su famosa “Teoría general de la relatividad”, vio como una nueva ola de científicos mudaba el paradigma de la física hacia el mundo cuántico. Uno de los más famosos teóricos de esta “nueva” ola de físicos fue el famoso Nobel, el alemán Werner Heisenberg, ídolo de Walter White, protagonista de la famosa serie americana Breaking Bad.

Esta nueva ola de científicos “cuánticos” rompía en gran medida con lo determinístico de la física hasta ese momento. Por ejemplo, el famoso “Principio de la incertidumbre” de Heisenberg postula que no se puede saber de manera simultánea la posición exacta de una partícula, y además su “momentum”. En otras palabras, se puede saber una cosa, pero no la otra, de manera simultánea.

Ese tipo de cuestiones, que caracterizan a esta visión cuántica de la física, básicamente resultaban insoportables para Einstein, que si bien consideraba estas teorías se encontraban en la dirección correcta, también creía no podían ser nunca una “explicación última” de los fenómenos físicos. En concreto: Albert Einstein creía que esa incertidumbre se debía a una deficiencia en dicha teoría, que la inhibía de la posibilidad de poder explicar mejor ese tipo de fenómenos, pero no necesariamente a la aleatoriedad del mundo en sí.

Así, extrapolando esta lógica, si bien algunas aproximaciones resultaban medianamente satisfactorias, como este primer acercamiento con la relación negativa entre el oro y las tasas de los bonos americanos -y hasta el S&P- nunca creí que la supuesta “aleatoriedad” del oro sea intrínseca al comportamiento de dicho metal, sino mas bien a serias deficiencias en las pseudo-teorías del cuerpo de profesores.

Por este motivo, estaba convencido era técnicamente posible explicar, con una precisión razonable, el comportamiento de dicho metal.

 


La verdad de la milanesa

Luego de leerme decenas de papers, haber testeado múltiples correlaciones, y hasta modelos econométricos para intentar explicar el precio de oro, llegué a una explicación intuitiva, simple y hasta elegante: el oro responde casi perfectamente a tasas de interés reales, no a tasas de interés nominales.

En criollo: las tasas que importan para predecir el comportamiento del oro son tasas a las cuáles hay que agregarles el efecto de la inflación.

Al modelo anterior, donde solo intentábamos explicar el precio del oro con las tasas de interés nominales de USA (10yr treasuries) le faltaba una parte: la inflación americana.

O sea, la intuición de que la explicación era parcial era correcta. Este simple modelo lineal tiene una correlación de 0,87, o sea, explica casi el 90% del comportamiento del precio del oro.

Algo notable.

Probablemente si ajustara el modelo econométrico por alguna variable que refleje pánico en los mercados internacionales, conseguiríamos una correlación por encima del 90%, pero por ahora ese número es más que bueno.

Oro bullish a mediano plazo

Resumiendo un poco lo anterior, queda claro que el oro tiende a subir cuando suben las tasas reales americanas, y eso es justamente el mundo hacia el que estamos yendo.

A pesar de la lentitud de la FED para hacerlo, lo cierto es que las tasas reales seguirán su racha alcista. De hecho, la tasa de interés real ya se encuentra en máximos desde 2011.

Así, todo parece indicar que ir long oro (estar comprado), será un trade ganador a, para decir un plazo, 3 a 5 años vista.

Por mi parte, reconozco que -al menos en este caso- la postura determinística me ha sido útil. Y también, a pesar de mi ignorancia en el campo de la física, creo que la postura de Einstein frente al paradigma cuántico terminará probándose cierta en el futuro.

 


Sin títuloJuan Ignacio Fernández.
Lic. en Economía (Universidad de Buenos Aires); Maestría en Finanzas (UTDT).

Juan trabajó como analista macroeconómico en diferentes consultoras y hace dos años fundó su propia empresa de asesoramiento, Oikos Bs. As, especializada en informes de macroeconomía, inversiones y real estate.
Además, es columnista económico del programa de “M20” (TV); también es el analista financiero de ContraEconomía y a su cargo están las recomendaciones de inversión de ContraInversiones.